CRÓNICA: CHANDREXA TRAIL

Nunca debemos subestimar bajo ningún concepto una carrera, por que sobre el papel todas son más fáciles, sobre el papel casi todas son sencillas, pero cuando transpolamos esto a la realidad, esta es dura y algunas veces llega a ser cruel.

Yo la subestimé, pensé que con tantos kilómetros en las piernas, con tantas carreras esta temporada la cosa sería bastante sencilla, así que tras un fantástico fin de semana recorriendo de cabo a rabo la fabulosa Ribeira Sacra (con todos los monasterios que nos encontramos por el camino) nos plantamos en Celeiros (Chandrexa de Queixa) un pequeño pueblo donde viven apenas medio centenar de vecinos, donde todos quieren que se celebre la carrera para atraer gente y donde todos incluso de pueblos aledaños se unen a la fiesta de nuestro deporte, aportando cada uno lo que puede.

Así es como nacen las grandes carreras, y así es como se plantea Chandrexa Trail.

Nos plantamos en la salida, diez minutos antes de la misma, estoy como un niño con zapatos nuevos, Salomon me ha enviado las  S-lab Sense 3 Ultra para que las testee, así como el pantalón S-lab Twinskin Exo. tengo ganas de descubrir una carrera nueva, de correr en mi casa por montaña, por que hasta ahora nunca lo había hecho.

Foto: La region

Dan la salida, como siempre todos salimos corriendo como si fuese un 3000, comenzamos ya en subida, el grupo se empieza a estirar, se y vamos en fila de a uno, los primeros kilómetros pasan bien, y son rápidos, media hora antes de empezar me he tomado mi Cantio 41º y noto mucha fuerza en mi interior, no me quiero dejar nada, pero tampoco quiero que se me escape el Gran Trail Peñalara, pero ahora no vamos darle vueltas hay que correr.

Vamos entre los quince primeros disfrutando por una espectacular calzada romana que parece interminable, en si es duro por lo técnico que es y por lo rápido que vamos pero mientras el cuerpo responda seguiremos adelante, aun consigo ver a Ruben Seco y en algún momento a la cabeza de carrera, llegamos al primer avituallamiento, está Shey allí echando fotos, paro, bebo y salgo pitando, llevamos cerca de 6 kilómetros y ya se intuye que el sol va a ser molesto. ahora entramos en una zona con mucha agua, más calzada romana y barro, comenzamos a subir a Requeixo, en ningún momento dejo de correr, las sensaciones siguen siendo buenas, llegamos a As Portas, aquí una brutal bajada por zona con pizarra suelta con un desnivel de un 47%, esto hace pupa y sobre todo a la zapatilla, ya que corta muchísimo.

Encaramos una de las zonas más duras de carrera, la  subida a O Seixo, por momentos sumamos más del 47% de desnivel, pero merece la pena aunque ya el cansancio y las fuerzas empiezan a flaquear darse la vuelta justo en ese momento y ver todo lo que dejas a la espalda, totalmente increíble y hermoso, ahí es donde está la esencia, ahí donde se ve toda la montaña perceptiblemente virgen para nuestros ojos.

Después de ese pequeño instante continuamos hacia la bajada, la cual va cayendo poco a poco durante un par de kilómetros para volverse desplomar a unos porcentajes de desnivel dolorosos. y enlazar de nuevo con otra de esas paredes del 47%, eso si, aquí ya no quedan piernas, y al llegar arriba lo que nos queda es una de cal y otra de arena, así que lo que debería de ser una bajada de cuatro kilómetros rápida se convierte en una procesión con falta de fuerzas y mucho dolor en las piernas, por lo que ya está más que replanteada la situación de disfrutar lo que nos queda como podamos y la esperanza de no hacer mucha más pupa para poder entrenar mañana.

En este periodo de tiempo he perdido unas 8 posiciones, y aun queda un buen tramo de carrera, cresteando para enfocar la meta, dos lomas en unos 6 kilómetros donde podemos juntar otros 700 metros de denivel, aquí ya solo regía la cabeza, las piernas ya no iban ni para adelante ni para atrás, pero me negaba a pararme de todo, así que tirando de casta y cabeconería, corro en todos los sitios que se puede correr.

Y así tras 4 horas 17 minutos en 21 posición, consigo entrar en meta con un dolor de piernas que jamás habia tenido, y una sonrisa en la cara como siempre, la sonrisa de “lo he dado todo, me he divertido y me ha encantado” por lo que para el año que viene, volveremos a sufrir disfrutando, por que en Ourense tenemos una montaña preciosa, dura, y acogedora.

Ha sido un placer estar en casa, correr en casa y encontrarme con tanta buena gente y buenos amigos, quiero dar a Diego las gracias por lo que se ha volcado, por lo atento que ha sido, por como se compromete con el trailrunning, por como lo vive, este negocio no es fácil, pero es precioso, así que siempre que pueda ayudarte en algo cuenta conmigo.

Gracias también a Sheyla por que juntos hemos disfrutado de un fabuloso fin de semana, ganas de volver veros a todos, a alguno seguro que os veo pronto, y gracias familia Salomon, por cuidarme como me cuidais. Inmensos!!